Que la lavadora lave pero no centrifugue es una de las fallas más comunes. Antes de preocuparte, revisa estas posibles causas.

Carga desbalanceada

Si la ropa quedó acumulada de un solo lado del tambor, muchas lavadoras detectan el desbalance y se detienen antes de centrifugar por seguridad. Intenta redistribuir la carga manualmente y vuelve a intentar.

Exceso de carga o de detergente

Sobrecargar el tambor o usar demasiado detergente puede generar exceso de espuma o impedir que la ropa se mueva correctamente, afectando el centrifugado.

Manguera de desagüe obstruida o doblada

Si el agua no logra drenar completamente antes del ciclo de centrifugado, la lavadora no continuará. Revisa que la manguera de desagüe no esté doblada, aplastada o tapada.

Filtro de desagüe tapado

Monedas, botones, pelusa o residuos pueden acumularse en el filtro de desagüe e impedir que el agua salga correctamente.

Tapa o puerta sin cerrar correctamente

Por seguridad, la mayoría de lavadoras no centrifuga si detecta que la tapa o puerta no está bien cerrada o el seguro está dañado.

Falla en el motor o la correa

Si ninguna de las causas anteriores aplica, el problema puede estar en el motor, la correa de transmisión o el sistema electrónico, y requiere revisión de un técnico.

  • Redistribuye la carga si está desbalanceada.
  • Revisa la manguera de desagüe y el filtro.
  • Verifica que la puerta cierre correctamente.
  • Si persiste, es momento de un diagnóstico técnico.

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